Para dar por concluido todos estos post y volver a la rutina del blog. Todas las cosas buenas tienen un final.
A raíz de los post de los últimos días algunos me habéis preguntado sobre la calidad de los cómics EC y si merecen la pena. Es normal que al leer la historia de la editorial entren muchas ganas de comprarse los tebeos y devorarlos, nos ha pasado a todos. Pero, porque siempre hay un pero, puede que nos llevemos una pequeña decepción con algunos de ellos debido a la mitificación que se ha hecho de todo su fondo editorial. Los cómics EC tienen el mismo defecto que la mayoría: hay unos cuantos buenos, unos cuantos normalitos y otros poquitos simplemente malos. Pero hay una gran diferencia, los que son muy buenos son sobresalientes y ahí es donde la editorial destaca por encima de las demás. Tiene una serie de historias que te agarran, que te hacen pensar y que te dejan totalmente sobrecogido. Solo por esas historias que además son bastantes, merece la pena leerse todo el material EC.
Es importante también resaltar que son tebeos de la década de los 50. Muchas de las historias de terror que para entonces eran novedosas ahora las tenemos demasiado trilladas. Siguen siendo un magnifico ejercicio narrativo y están maravillosamente ilustradas, pero suenan a ya vistas, a antiguas, y a veces el terror puede parecer bastante inofensivo. No hay que dejar engañarse por ello porque aunque algunos momentos nos parezcan un poco rancios hay otros que todavía no han sido superados. Y me repito, pero cuando esta gente hacia una buena historia la hacia buenísima.
Buenas o malas historias no recuerdo ninguna de ellas mal dibujadas. Puede que el estilo guste más o menos, pero el trabajo realizado por los dibujantes es espectacular en todas ellas y el trabajo narrativo sobresaliente. Solo por eso ya merece la pena, así que sí, yo lo recomiendo absolutamente todo. Pero cogerlo con calma y paciencia, poco a poco se irán desvelando esas maravillosas historias.
En cuanto a las historias finales, las de la New Direction, pues aquí entramos en un terreno un poco más peliagudo, ya que aunque hay buenas historias, algunas de ellas van en una dirección... extraña. Son buenas series, pero si no sabes el motivo del cambio de rumbo, cuesta entender porque se dedicaron a hacer según que cosas. Pero como son pocos números, no esta de más echar un vistazo a alguna, yo recomendaría Piracy, Aces High y un poquito de Impact... vale, Incredible Science Fiction también. Pero leer estas series es un poco coitus interruptus.
Unos pocos de enlaces para complementar los artículos.
El blog ausente tiene una genial serie de post llamada Tebeos Precode: Aterrorizando el american way of life que muestra muchos de esos tebeos que asustaron a las mentes pensantes de la época. Imprescindible.
Seduction of the innocent es un sitio dedicado al infame libro con decenas de artículos interesantes.
En esta web se encuentran las transcripciones del subcomite del senado. Son un poco pesadas, pero se pueden encontrar cosas interesantes.
La lista de colecciones de la EC con sus portadas. Para perder unas cuantas horas.
En cuanto a bibliografía es una pena no poder recomendar gran cosa porque hay muy poca dedicada al respecto. Sin embargo no quiero dejar pasar Historia de la E.C. publicado en el 99 por ediciones Veleta y escrito por Paco Cerrejón y Jesús Jimenez. Creo que es inencontrable hoy en día pero ha sido una excelente guía para la realización de estos post.
Bueno, por este verano se acabo lo que se daba, el que viene volveré con más historias de estas. Ahora volvemos a la programación habitual del blog, más aburrida, pero más llevadera para un servidor, que no puedo dedicarle todas las horas que me gustaría a esto.

Como era de esperar, ninguno de los cómics de la EC paso la aprobación del "nuevo" comic code, ni tampoco estos la buscaban. Esos cómics no podían llevar el sello jamás y sin él se mandaron a los puntos de venta, los quioscos. Los paquetes eran devueltos sin ni siquiera haber sido abiertos, toda la New Trend había muerto de un solo plumazo. Gaines tuvo que replantearse seriamente que hacer con el negocio ya que no podía vivir de no vender un solo tebeo. Aunque los tebeos le importaban su verdadera preocupación era la cantidad de bocas a las que estaba alimentado y que se iban a quedar en la calle sin haber hecho nada malo. Así es como nació la New Direction, en donde se dejaban de lado los títulos más emblemáticos de la casa y se lanzaba una nueva serie de colecciones. Se pidió a los artistas opiniones sobre que es lo que les gustaría hacer y eso es como nacieron Piracy, de piratas, Extra! de periodistas, M.D. de médicos, etc, etc. La intención era coger las mismas ideas que les habían llevado al éxito pero adaptándolas a la "nueva" moralidad de la época. La portada de Impact, por ejemplo, es una que podría haber sido perfectamente publicada en la anterior etapa, igualmente con Aces High, Extra, etc, etc. Era prácticamente lo mismo pero con un lavado de cara.
Daba igual. El sello EC seguía estando en portada y había quedado estigmatizado de por vida. La serie que más duro fue Piracy con 7 números, el resto a duras penas alcanzo el quinto número. Alguna de esas colecciones apuntaba a que, si hubieran durado un poco más, tendríamos alguna que otra obra maestra en nuestra manos. Y así es como prácticamente murió la EC.
En el número 18 de Weird Fantasy, publicado en marzo de 1953, aparece una historia escrita por Al Feldstein y dibujada por Joe Orlando llamada "Jugment Day!" Es necesario conocer el final de la misma para contaros esta "anecdota", así que antes de spoilearla vilmente, aquí tenéis 

Hemos llegado a la conclusión que, en los cómics basados en la delincuencia, no importa si son protagonizados por vaqueros, por Superman, ocurren en el espacio exterior o son una historia de terror. Si una chica es violada da igual si esto ocurre en una nave espacial o en una pradera.
Es complicado encontrar un doctor más cualificado en la primera mitad del siglo XX que el doctor Wertham. Doctorado en neurología y psiquiatría, director de diferentes instituciones psiquiátricas, testigo experto en juicios de asesinos en serie, escritor de libros sobre la materia, luchador contra la segregación racial... Era lo que llamaríamos una eminencia en su campo y por lo tanto una persona a escuchar muy atentamente si señalaba que algo podría ser perjudicial para tus hijos. Y por desgracia decidió poner toda su atención en los cómics que se publicaban en aquella época. 
Evidentemente Bill Gaines no estaba solo en la editorial, ya que ni tenía idea de publicar tebeos ni sabia nada de ellos. Al Feldstein, que llegó a la editorial un poco después que Bill empezó a desarrollar labores como dibujante pero muy pronto demostró que valía para mucho más, escribiendo guiones y convirtiéndose en editor de muchas series de la casa. Era la mano derecha de Bill y poco a poco fueron haciéndose íntimos amigos. Él tampoco era muy feliz publicando esas colecciones que no hacían más que seguir la estela del mercado y hablando entre ellos encontraron algo en común que podría funcionar: los seriales radiofonicos de terror (como
Max Gaines se encontraba un día limpiando el ático de su madre cuando se encontró con una pila de viejos periódicos cuyo destino iba a ser el cubo de la basura. Era una pena, porque las tiras de prensa de aquellos periódicos le gustaban bastante y la única manera de conservarlas era de aquella manera. ¿Y si alguien las recopilara y las vendiera al público por una cantidad de dinero aceptable? Con esa idea se dirigió a
¡No sabía nada de esto! Es la expresión que he oído más con respecto a la verdadera vida de Bob Kane. Este es uno de esos casos típicos donde la historia la escriben los vencedores y esta claro en esta historia quién se llevo todos los triunfos, las cuarenta en oros y el reintegro. Kane se ha dedicado todo su vida a contar las cosas de una manera, luego de otra, y luego de la contraria. En su propia autobiografía hay varias cosas que simplemente no tienen ningún sentido ya que contradicen otras cosas que cuenta, pero así es todo en la vida de este hombre. Es por eso que, aunque haya bastante fundamento en los post que habéis leído estos días, yo los pondría en cuarentena a la espera de saber si algún día descubriremos toda la verdad y sola la verdad.
A Finger jamás le falto trabajo en National. Creditos de creador no le dieron, pero como era costumbre en la editorial, si eras un buen chico, entregabas tu trabajo y no te quejabas demasiado, siempre tenías un nuevo encargo esperandote. No solo hizo bastantes historias del cruzado enmascarado, sino que también hizo guiones para Superman, Green Lantern, Green Arrow, etc, etc. Incluso llegó a hacer algún guión puntual para la compañia que aún no era demasiado rival, la futura Marvel. Finger siempre tuvo trabajo suficiente para llevar un plato de comida a casa, y nunca se quejo de ello.




Comentarios recientes
En general los comics de la EC leidos hoy vienen a ser como ver un Hitchcock: se notan los años que tienen pero en lugar de restarle fuerza le da sabor clásico.
ResponderEste artículo también es indispensable, y da buen contrapunto:
Responderhttp://www.tebeosfera.com/documentos/textos/los_otros_breve_historia_de_los_comics_de_horror_pre-code.html
También se habla bastante del asunto en "El terror en el cómic" de Jesús Jiménez, Antonio Pineda y Jorge David Fernández, editado en el 2003 por Comunicación Social (Sevilla), no sé cuán localizable es.
Responder¡ Qué maravillosa y alegórica portada la de Kingstein!
Fantástica serie de artículos, Pedro. Te pones a rascar un poco en la superficie de los cómics de EC y descubres influencias grandiosas que llegan hasta ahora mismo.
Y, respecto a las colecciones de la New Direction, yo creo que sí dejaron algunas obras que podrían considerarse gloriosos (lo de obras maestras siempre es complejo). "Master Race", mismamente.
Impacientes Saludos.
ResponderLo triste de toda esta historia, más allá de la calidad de los cómics que publicaba la EC, es que el mayor productor de tebeos de occidente lastró para siempre su futuro y quedó anclado en una mediocridad que todavía hoy continúa.
ResponderLa EC pretendía introducir una serie de cambios en el modo de hacer cómics que, de un modo u otro, habrían terminado por arrastrar al resto de editoriales. La calidad de lo que hubiera surgido de allí dependía de demasiados factores, pero lo que es innegable es que desde entonces el cómic norteamericano, salvo contadas excepciones, no ha hecho más que copiarse a sí mismo en lugar de reinventarse.